Los menús genéricos fallan con las personas quisquillosas por una razón sencilla: están llenos de cosas que no vas a comer. Compras los ingredientes, te saltas la mitad de las comidas y tiras el resto. Un menú que funciona parte de tus comidas seguras, las que ya disfrutas, y añade variedad poco a poco.
🧭 Las reglas de un menú para quisquillosos
- Empieza por lo que te gusta. Al menos 4 de tus 7 cenas deberían ser platos que comerías de todos modos.
- Un pequeño paso al día. Una salsa nueva, una guarnición nueva o una forma nueva de cocinar, nunca un plato totalmente nuevo.
- Reutiliza ingredientes. El pollo del lunes se convierte en el wrap del martes. Menos desperdicio, menos compras.
- Ten un plan B. Si un plato nuevo sale mal, ten algo listo en 5 minutos (huevos con tostada también cuenta).
📅 Una semana de ejemplo
Fíjate en el patrón: arroz, pollo, huevos y pan se repiten. No es aburrido, es eficiente. Las comidas con «paso» solo cambian una cosa a la vez.
Cambia lo que quieras. Un menú es un punto de partida. Si odias el salmón, cámbialo por cualquier proteína que te guste. Mantén la estructura y cambia los detalles.
✅ Cómo mantenerlo
Planifica el mismo día cada semana
El domingo por la tarde funciona para casi todos: 15 minutos para planificar y una sola compra.
Valora tus comidas
Apunta lo que te encantó y lo que no. En un mes tendrás una lista de favoritos fiables.
Rota, no reinventes
Cuando tengas 10–15 comidas que te gusten, rótalas. Añade una nueva cada una o dos semanas.